¿PORQUÉ LAS PELÍCULAS COLOMBIANAS PREMIADAS AFUERA NO TIENEN PÚBLICO?

Podemos decir que el cine colombiano vive una especie de minibonanza. El producto audiovisual tiene buena demanda en festivales europeos y los medios especializados lanzan varios elogios hacia las películas hechas acá. Con los buenos resultados en Cannes obtenidos por “El abrazo de la serpiente” y “La tierra y la sombra”, diría uno que la faena está hecha.

Pero ¿Qué pasa cuando terminan todo ese recorrido  festivalero (Con la formula que eso a veces representa) y llegan acá? Parece que la labor de medios y el recordárle a la masa ignara que estas cintas conmocionaron a los europeos ( Que en teoría son seres más civilizados que nosotros)  no sirve para nada. Mira uno los resultados de taquilla y los Vengadores, Transformers, Justicieros o cualquier malabar comiquero no deja que el producto nacional suba ¿O se vería independientemente de que el cine palomitero no estuviera en cartelera?

Partiendo del punto de vista de espectador y cinéfilo amateur, exponemos una sutil radiografía de lo que pasa con el cine colombiano en asistencia. Una extraña ecuación que desparpaja a los Noruegos pero que aquí no consigue más que bostezos y apatía.

Aclaración: las imágenes usadas no tienen nada que ver con un punto en concreto, son apenas una referencia.

 

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Totalmente de acuerdo. Las películas colombianas son pensadas para ese público europeo ansioso de ver como es el 3er mundo. ¿Por que nos encanta hollywood? por que nos muestra el interior de aquello que no podemos ver nisiquiera yendo allá. No podemos estar en una mansión en Malibú, no podemos estar en un avion caza F16 a Match 3 disparando por el cielo, no podemos tener un convertible y trillones de dolares con mujeres hermosas como Tony Stark…. Los europeos no pueden estar en un campo subdesarrollado con personas que aun en estos tiempos caminan semidesnudos, no pueden creer que tengamos niños que no saben leer, que nos matemos a plomo por el derecho a vender y consumir drogas, no pueden creer que aun existan grandes extensiones de selva virgen con tribus que poco o nada conocen la “civilización moderna”. Al colombiano no le atrae para nada ver películas donde se le muestra que aun le faltan muchas generaciones para poder vivir como gringos o europeos. No nos gusta que nos digan pobres, no nos gusta que nos hagan saber que nunca podremos alcanzar ese sueño gringo y europeo de la fortuna y el glamour que se respira en el imaginario que tenemos de ellos. LA CLAVE PARA MI estaría en poder entregar el mensaje que NOSOTROS somos quienes vivimos en un paraíso al que ellos no pueden acceder… Ese día, las salas de cine colombiano estarán a reventar.. pues tenemos lo que todos quieren. (¿usted que prefiere, descansar en un chinchorro sin saber si podrá comer decentemente mañana, o estar en una terraza con el mediterráneo en frente deprimido por que no sabe a que parte del mundo ir a viajar?

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    1. Gracias por comentar. Pues son muchas cosas, lo primero es que si me pone a escoger entre las dos últimas opciones, me quedo con la segunda la verdad jejeje, pero el punto acá y que me parece muy interesante, es su análisis. Es precisamente esa dinámica que tiene el cine de jugar con el ideal de vida, con el imaginario y con esa proyección imaginativa de la persona. Eso sin duda puede ser una de las razones por las que los europeos sienten esa especie de morbo por el cine en tierras subdesarrolladas, como quien va al zoológico por primera vez y se impresiona con lo que ve. De igual manera explica porque necesitamos abstraernos de nuestras realidad mirando ficciones que nos permitan soñar y está claro que muchos se decantan por la visión hollywoodense de la vida.
      Tal vez en un tono de sátira, me gustaría que leyera una infografía que esta linkeada en este escrito sobre el cine colombiano en festival europeo. No tiene el tinte serio de esta, pero creo que hay pongo en tela de juicio otra idea que me parece importante y es la carencia de historias, la carencia de ficciones llamativas.
      Saludos.

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  2. Guillermo dice:

    Pensaría que el terreno ganado por la estética dominante (particularmente Hollywood), ha inoculado en el imaginario colectivo latinoamericano (y de todo el orbe), a través de su repertorio de malas, buenas y espectaculares producciones, unos cánones y paradigmas de estereotipación euro y norte-centrista, que hacen las veces de filtros y vacunas contra una serie de temáticas y tradiciones locales que solo han alimentado odios y una efectivísima destrucción de las identidades autóctonas, mestizas, nativas y afros. Si mal no recuerdo, de niño eran todo un éxito las series de indios contra vaqueros, en las que solo se esperaba el toque de corneta de la caballería montada salvadora, que prácticamente destrozaba a diestra y siniestra a los perversos indios. Una especie de auto-negación cultural que hoy en día se manifiestan claramente en términos de las diferencias sociales tan abismales (reflejadas en los detestables estratos), como de una guerra que espera una pronta y eficaz solución. Cuando vi en compañía de mi hija El abrazo de la serpiente, entramos unas siete personas al teatro, mientras afuera la cola para ver Rápidos y furiosos 8, era bastante larga. Una pareja que había entrado se retiró tan pronto la proyección mostró la crueldad de los misioneros con los niños indígenas, mientras que otros tres se preguntaban de dónde era la cinta. ¿Cuestión de educación? Pensaría que sí, que nuestras escuelas y colegios forman parte de este triste cuento, pues la gran historia ancestral indígena de nuestros pueblos ha sido prácticamente borrada desde su inicio, enseñándolos como si fueran piezas de museo, pobres y salvajes, claro está en quinto de primaria, para dar paso luego a la incomparable historia europea “civilizadora”, cuya cuento deberíamos revisar con más atención y espíritu crítico. ¿Quiénes son los verdaderos salvajes?Solo bastaría con hojear decentemente textos como los de Joseph Conrad y su Corazón de las tinieblas o la Vorágine de don José Eustacio Rivera, quizás los ensayos de William Ospina y tantos más. Y si, quizás nuestros jóvenes ya no les dicen nada los mitos ni rituales antiguos, así como ya no existe nada sagrado para el mundo moderno, pero otra cosa es perder el sentido del pasado sin el que no se va a ningún lado, perdidos en medio de una feria de espectáculos y consumo que solo está dando al traste con la tierra y naturaleza como nunca antes se había visto, al punto en que quizás lo único que vean nuestros hijos de ella, solo sean en la imágenes nostálgicas de una película como el Abrazo de la serpiente.

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